BCN

Atención, spoiler. Para toda aquella persona con la que aun no he hablado, mi vida es ahora un poco, ejem, diferente. A ver, sigo siendo el mismo (eso creo / espero) lo que pasa es que ya no vivo en Valencia. La historia es un poco tal que así:

Estaba yo de vacaciones por Barcelona, en el puente del 9 de Octubre cuando de repente suena mi móvil. El que llamaba era mi gran amigo Marquitos el cual, sin que yo hubiese dicho que me apañara nada pero con buena fe, me había concertado una entrevista para el día siguiente. Yo estaba en plan buscar trabajo, con mucha calma, pues estaba cómodo en donde estaba, no ganaba un duro pero dormía la siesta todas las tardes y veía “Se lo que hicisteis” con lo que luego me sabía todo lo que pasaba en el mundo y era el rey de las tertulias. La cosa es que nunca puedes decir que no irás a una entrevista de trabajo porque nunca sabes qué te pueden ofrecer, así que arriésgandome a quedarme sin siesta fui, casi de cualquier manera, puesto que no tenía ropa para tal ocasión y sin poderme preparar la entrevista, aunque reconozco que ya me habían hablado de la empresa y algo sabía. Así que me planté en la empresa y bueno, para qué contar si ya sabéis el final. El tema es que me seleccionaron.

Y aquí estoy, llevo ya una semana en Barcelona, intentando todavía acostumbrarme a no mirar atrás, aunque se hace a veces difícil, pero ese es el tema. Creo que ahora tengo mucho de lo que he luchado durante tanto tiempo por tener, y que espero conservar. Lo malo es que no se pueda tener todo, porque echo de menos muchas cosas valencianas, costumbres y demás. Hay cosas que seguramente ya nunca volverán a ser como antes.

Pero bueno. El trabajo no está del todo mal. Me escuchan y aceptan mis opiniones, con lo que por lo menos se me respeta. El sueldo, no me quejo y la gente, como en todas partes, ya la ire conociendo. Tienen que esforzarse mucho para poder superar a los de CAC y a los de Masmedios, pero tendré que darles una oportunidad.

Lo que se hace más duro es tener que lidiar con una casa entera. Cuando llego de trabajar lo último que apetece es meterse en una cocina, hacer la cena y la comida del día siguiente (me he vuelto tapperwareman) y dejar todo recogido antes de irme a la cama. Como mucho me da tiempo a echar un sudoku antes de dormir… Me gustaría coger la marchita y quien sabe, un Guildwars, un post de este mi querido y olvidado blog… bueno, a ver si empiezo a dominar esto, aunque reconozco que tengo mucha ayuda y puedo hacer más cosas, porque vaya, tengo independencia, pero no tengo tiempo de hacer nada con ella.

En fin, que ya contaré en futuros episodios como me va y todo eso, a ver si puedo centrarme en la vida real, que es una mierda, pero me gustará…

Licenciado

Pues sí, por fin he acabado la licenciatura en documentación. Desde que empecé a estudiar allá por el tiempo de maricastaña en la EGB hasta esta semana han pasado muchos años y por fin voy a poner un punto (¿y seguido?) a eso de estudiar y me voy a tomar al menos un añito en barbecho para recuperarme, sobretodo de éste último año del que no estoy guardando demasiados buenos recuerdos en cuanto a estudios se refiere.

La cosa es que me he sacado de golpe 100 créditos, lo cual yo creo que tiene su mérito y que ni yo me creía capaz, pero mira tu por donde, cuando uno se propone algo y tiene una meta, saca fuerzas de donde no las hay para vencer lo que se ponga por delante, y es que ¡qué carajo! si me tenía que quedar un fin de semana estudiando (o haciendo 1.000.000 de trabajos) en lugar de estar, por ejemplo, en Barcelona, pues leñe, o aprobaba o me cortaba las venas.

Por desgracia no ha habido celebraciones por terminar la carrera y es que el broche final que iba a ser el proyecto ha salido mal parado en la evaluación, no logrando el reconocimiento que el proyecto se merece y después de tanto esfuerzo, me he quedado un poco desilusionado de no poder acabar la licenciatura en documentación igual que terminé la diplomatura en informática, pero en fin, qué se le va a hacer, me conformo con el sobresaliente.

Y ahora se abre un abanico de posibilidades que da un poco de miedo mirar hacia delante. No sé qué va a ser de mi, pero pase lo que pase, no tengo en mente tener que estudiar en Navidad para los exámenes de Febrero.



Design by: Derek Punsalan
RSS