Por segundo año, las fallas empiezan sin mi. Ya ha pasado la cridà, uno de los momentos que más me gustan de las fallas, y también las primeras mascletàs.
Ya lo sufrí el año pasado, el que me tocara un poco la morriña justo cuando se acercaba Marzo, y este año lo mismo. Sobretodo el momento en que cada día se van haciendo las dos de la tarde y no he salido escopeteaó hacia la plaza del Ayuntamiento a ver la mascletà. No me quejo, antes de venirme a Barcelona me pude dar el lujo de asistir a 37 mascletàs en dos años (es decir, sólo me perdí una en ese tiempo) y además, de comentarlas en el blog como si uno fuese experto en el arte de la pólvora. Por cierto, este añome han copiado...
Son cosas que tiene la vida, uno va eligiendo caminos que le van llevando de unos sitios a otros. Lo importante es saber que lo que tengo no lo cambiaría por nada (o como dicen los ricos, daría todo lo que tengo a cambio de tener todavía más).
Ahora, eso sí, ya tengo reservado unos días para escaparme de la rutina y a ver si puedo plantarme cuatro o cinco veces a las 14h en la Plaza del Ayuntamiento a escuchar eso de "Senyor Pirotècnic, pot començar la mascletà!!!!"
